
1983. El fracaso de X-Men: La película todavía reverbera en la meca del cine. Los proyectos mutantes están paralizados y parece impensable una continuación de la saga. Pero una productora canadiense confía en que una apuesta basada en mutantes locales pueda dar lugar a una rentable franquicia propia y ese mismo año se lanza a la aventura de adaptar...
El Fary como Puck
Después de una dura pugna con Torrebruno, fueron los rasgos más duros del cantante madrileño los elegidos para dar vida al enano Puck. En el fondo, el presupuesto no daba para acrobacias y El Fary quedaba simpático.


En 1984 el tema de la homosexualidad no estaba bien visto en el cine juvenil, pero el director quiso jugar con la ambigüedad y eligió a una mujer para el papel de Estrella del Norte. Además, los hermanos Beuvier son francoparlantes y el acentillo raro ya lo traían las Baccara de casa.


Una producción humilde debe asumir su condición y ser consciente de que "tiran más dos...". El resultado: Una diosa de la naturaleza de nobles atributos interpretada por otra diosa de la naturaleza de grandes atributos.


Recién salido de Jesucristo Superstar, nuestro Camilo se echó el pañuelo a la cabeza y cambió el "Vivir así es morir de amor" por el ... "Jao". ¡Y lo bien que canturreaba hechizos místicos!




La protagonista del film y el gran fiasco del casting. La chica venía recomendada por Stanley Kubrick después de doblar a la protagonista de El resplandor, y... es pelirroja, ¿no? Si su voz sonaba estridente en castellano, ya podéis imaginárosla en inglés.
Sancho Gracia como Sebastian Shaw
¡El gran villano de la película! Vale, Shaw no era un enemigo natural de los Alpha, pero... ¿acaso había alguno? Su poder no requería efectos especiales y El Club fuego infernal ya había salido en X-Men: La película. Peret casi se lleva el gato al agua pero se empeñó en hacer cantar una rumbillas al personaje y al final el papel fue para Sancho Gracia, que además tenía más cara de malo.

Disponible en su videoclub imaginario más próximo...












